Ir al contenido

Para quien cuida

Cuidar a tu papá o a tu mamá también cansa. Aquí te ayudamos a descansar

Esta página es para ti, que cuidas a tu papá, a tu mamá o a otro familiar mayor. Te contamos cómo reconocer la fatiga del cuidador y cómo un relevo con personal capacitado te ayuda a recuperar tiempo para ti.

Relevo por turnosNoches cubiertasValoración gratuita en casa

Pide un relevo: empieza con la visita

Te llamamos para coordinar la visita. Sin costo y sin compromiso.

Cómo saber si es momento

Señales de que necesitas un relevo

  • Tu familiar se despierta varias veces por noche y tú trabajas al día siguiente
  • Ya no puedes dejarlo solo ni un rato
  • Eres la única persona que cuida y no tienes con quién turnarte
  • Te enfermaste y no hay quién te reemplace
  • Has pensado en pedir ayuda y no sabes por dónde empezar

Si reconoces dos o más, vale la pena pedir la valoración: sin costo y sin compromiso.

Ilustración: una hija y su mamá conversan tranquilas en el sofá mientras una cuidadora prepara algo al fondo.

Qué hacemos

Cómo te aliviamos la carga

1

Relevo por turnos

Una cuidadora o una auxiliar toma turnos de 6, 8, 10, 12 o 24 horas para que tú puedas trabajar, salir o simplemente parar.

2

Turnos de noche

Las noches también se pueden cubrir, para que tu familiar esté acompañado mientras tú descansas antes del día siguiente.

3

Acompañamiento en citas

Alguien del equipo acompaña a tu familiar a citas médicas, exámenes o diligencias cuando tú no alcanzas a ir.

4

Orientación a la familia

El equipo te orienta sobre la rutina y los cambios que vas notando; si hay medicamentos o cuidados clínicos, la valoración define qué perfil los atiende.

5

Supervisión de enfermería

Una jefe de enfermería y dos coordinadoras supervisan cada servicio y hablan con la familia, así no quedas coordinando todo por tu cuenta.

6

Valoración gratuita en casa

Una enfermera de Homewatch, la jefe o una coordinadora, visita el hogar, conoce a tu familiar, conversa contigo y te propone un plan sin compromiso.

Lo que sientes tiene nombre

Cuidar a un papá o a una mamá que ya no puede solo casi nunca empieza con una decisión. Un día ayudas con las pastillas, al mes ya duermes pendiente y, con el tiempo, tu vida gira alrededor de la suya. Nadie te entrenó para eso y aun así lo haces. Cuando esa carga se sostiene mucho tiempo sin descanso ni ayuda, aparece lo que se conoce como fatiga del cuidador o síndrome del cuidador quemado. No es debilidad ni falta de cariño. Es agotamiento físico y emocional acumulado.

Hay razones claras para que aparezca. La exigencia es alta y el tiempo dedicado, enorme. Muchas veces vives con la persona que cuidas, así que no hay hora de salida. La condición de tu familiar puede ir avanzando, como pasa con el Alzheimer y otras demencias, y cada mes te pide más. Y muchas veces todo recae en una sola persona de la familia, que además trabaja y tiene su propia casa.

El desgaste rara vez se nota en las primeras semanas. Se instala despacio, y por eso cuesta tanto reconocerlo. Esta página es para que le pongas nombre a lo que te pasa. Hay una salida que no implica dejar de cuidar: compartir la carga por turnos, sin sacar a tu familiar de su casa.

Cómo se nota la fatiga del cuidador

Cada persona la vive distinto, pero hay señales que se repiten. Ninguna te convierte en mal hijo o mala hija: son la respuesta normal de un cuerpo que lleva demasiado tiempo en alerta. Y sí afectan al cuidado, porque con menos paciencia y menos energía atender a tu familiar se vuelve más difícil para los dos. Si reconoces varias de estas señales, no esperes a que se agraven. Y si notas tristeza profunda o molestias físicas que no ceden, consulta a tu médico: el relevo ayuda, pero no reemplaza la atención que tú también mereces.

En el cuerpo

  • Cansancio que no se quita con dormir
  • Insomnio o sueño interrumpido
  • Dolores de cabeza, de espalda o de estómago sin explicación
  • Palpitaciones o tensión muscular constante
  • Cambios de peso que no responden a lo que comes

En el ánimo

  • Irritabilidad por cosas pequeñas
  • Culpa por sentir rabia, tristeza o ganas de salir corriendo
  • Preocupación permanente, incluso cuando alguien más está con tu familiar
  • Pérdida de interés en lo que antes disfrutabas
  • Tristeza frecuente que puede derivar en ansiedad o depresión

En tu vida con los demás

  • Dejas de ver amigos y de aceptar invitaciones
  • Te cuesta relacionarte con los demás y sientes rabia o abandono
  • Sientes que nadie entiende lo que cargas
  • Te aíslas porque no te queda energía ni tiempo para nada más

Cómo te aliviamos desde casa

Un relevo no significa que dejes de cuidar. Significa que dejas de hacerlo sin ayuda las veinticuatro horas. Funciona así: una cuidadora, o una auxiliar de enfermería si hace falta, va a la casa de tu familiar. Los turnos son de 6, 8, 10, 12 o 24 horas, con un mínimo de tres por semana.

Tú eliges qué turnos cubrir: las mañanas en que trabajas, las noches o los fines de semana para poder salir. El equipo de supervisión se encarga del resto, y eso te quita de encima la coordinación. Durante el turno, la persona del equipo se ocupa de la rutina: baño, comida, compañía, cambios de posición y salidas a citas médicas. Si es auxiliar, también administra los medicamentos indicados y controla los signos vitales.

Todo empieza con una valoración gratuita en casa. Una enfermera de Homewatch, la jefe de enfermería o una de las coordinadoras, visita el hogar, mira cómo está tu familiar y cómo es la casa, y conversa contigo sobre cómo se están repartiendo el cuidado. Con eso te propone el perfil y los turnos; el valor te lo enviamos antes, en una cotización. Atendemos en Bogotá. Los valores de referencia por turno están en la sección Precios. Si tu familiar necesita algo más clínico, en enfermería a domicilio te contamos cómo funciona.

Cuidarte también es cuidar a tu familiar

No todo se resuelve con un turno. Hay hábitos que ayudan a que la carga no te tumbe. Son pequeños y tienen que ver con repartir mejor y con darte permiso de estar bien.

Pide ayuda antes del límite

Lo más común es pedir ayuda cuando ya no se puede más. Intenta hacerlo antes: a tus hermanos, a alguien de confianza o a un servicio de relevo. Pedir ayuda no es rendirse, es cuidar mejor.

Reparte las tareas en la familia

Muchas veces los demás no ayudan porque no saben cuánto hay que hacer. Contarles lo que haces en un día normal ya abre la puerta a repartir.

Pon límites sin culpa

Decir “hoy no puedo” es sano. Tienes derecho a sentir rabia o tristeza a ratos y a decirlo en voz alta. Reconocer esas emociones pesa menos que esconderlas.

Guarda tiempo para ti

Reserva un espacio fijo a la semana para algo tuyo: caminar, ver a alguien, dormir. Que sea un compromiso, no lo que sobra cuando todo lo demás está hecho.

Cuida tu propia salud

Come a tus horas, muévete, duerme lo que puedas y no aplaces tus citas médicas. Quien cuida tiende a postergarlas, y eso agrava el desgaste.

Entiende la condición de tu familiar

Saber qué esperar baja la angustia. Pregúntale al médico lo que no tengas claro; durante el servicio también te orientamos.

Cómo hablarlo en familia y dar el primer paso

Pedir relevo no es abandonar. Es lo que permite que sigas cuidando bien y que tu familiar siga en su casa, con su gente y con su rutina. Aun así, cuesta decirlo en voz alta.

Con tus hermanos o con quienes comparten la responsabilidad, empieza por contar lo que haces en un día normal. No se trata de reclamar, sino de mostrar la carga completa. Desde ahí es más fácil decidir juntos qué parte cubre cada uno y qué parte puede cubrir un relevo.

Con tu papá o tu mamá, habla desde lo que ganan los dos: más compañía, menos prisa y alguien de la familia menos agotado. Escucha sus miedos. Es normal que al principio no quiera a alguien de afuera en la casa, y ayuda que participe en la decisión.

El primer paso es sencillo. Pide la valoración gratuita: se puede programar de un día para otro, de lunes a viernes en horario laboral. Una enfermera de Homewatch va a la casa, conversa con ustedes y te propone un plan concreto. Si prefieres hablar primero, escríbenos por WhatsApp o llámanos desde la página de contacto. Cuando estés lista o listo, solicita la valoración gratuita en casa.

Preguntas frecuentes

¿Puedo contratar solo las noches?

Sí. Los turnos se programan según lo que tu familia necesite, y las noches se pueden cubrir. El mínimo es de tres turnos por semana. El precio depende de la duración del turno y de las condiciones de tu familiar: en la sección Precios están los valores de referencia, y el tuyo te lo enviamos en una cotización después de la primera llamada.

¿Quién viene a la casa: una cuidadora o una enfermera?

Depende de lo que indique la valoración. Si tu familiar necesita compañía, ayuda con el baño, la comida y la rutina, corresponde una cuidadora. Si toma varios medicamentos o hay que controlar signos vitales, una auxiliar de enfermería. Los procedimientos de mayor complejidad los atiende una enfermera profesional.

¿Y si mi papá no acepta que venga alguien de afuera?

Es una reacción muy común y no significa que la idea sea mala. Si tu papá está de acuerdo, puede estar presente en la valoración y opinar. Pueden empezar con el mínimo de tres turnos por semana y ajustar después, para que la confianza se construya poco a poco y sin imponer nada.

¿Cuánto cuesta un relevo?

El precio depende de la duración del turno y de las condiciones de tu familiar. Los valores de referencia por turno están en la sección Precios. Después de la primera llamada te enviamos una cotización, y la valoración gratuita define qué perfil y cuántos turnos hacen falta.

¿Qué pasa si la persona asignada no puede venir un día?

Se hace el reemplazo para que el servicio no se interrumpa. El equipo de supervisión, una jefe de enfermería y dos coordinadoras, está pendiente del servicio. Así no tienes que salir a buscar a alguien a última hora ni cancelar tus planes.

¿Puedo pedir la valoración aunque todavía no sepa si quiero contratar?

Sí. La valoración no tiene costo ni compromiso. Sirve justamente para eso: para que una enfermera de Homewatch mire la situación en casa y te diga qué haría falta, y tú decidas con calma, con la cotización en la mano.

Empieza por aquí

Cómo funciona el relevo: empieza con una visita

1

Cuéntanos qué está pasando

Nos llamas o nos escribes por WhatsApp. Te preguntamos por tu familiar: su salud, su movilidad, su rutina y qué apoyo crees que necesita, y te enviamos una cotización.

2

Una enfermera de Homewatch visita el hogar

Sin costo y sin compromiso. La jefe de enfermería o una de las coordinadoras, con uniforme y carné, evalúa la condición de la persona y la seguridad de la casa, y conversa con la familia. Dura entre 40 minutos y una hora.

3

Recibes un plan claro

En dos a tres días hábiles te entregamos por escrito los resultados, las recomendaciones para reducir riesgos y el plan de cuidados sugerido. Con eso decides, con toda la información sobre la mesa.