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Ánimo y compañía

Cuando tu papá o tu mamá se ve triste o se aísla

Si tu familiar ya no quiere salir, duerme mal o dejó de disfrutar lo que antes le gustaba, podemos acompañarlo en su casa con compañía, rutina y actividades, y contarte los cambios que notemos.

Compañía y rutinaAcompañamiento a citasAviso de cambios

Cuéntanos qué está pasando

Te llamamos para coordinar la visita. Sin costo y sin compromiso.

Señales

Señales de que hace falta apoyo en casa

  • Se aísla y ya no quiere ver a nadie
  • Perdió el interés en lo que antes disfrutaba
  • Duerme mal o pasa el día en la cama
  • Dejó de comer o come muy poco
  • Se irrita por cosas pequeñas
  • Dice que es una carga para la familia

Si reconoces dos o más, vale la pena pedir la valoración: sin costo y sin compromiso.

Ilustración: un señor mayor conversa con su acompañante en el patio de su casa, con dos tazas de café en la mesa.

Qué hacemos

Cómo ayudamos en casa

1

Compañía que conversa

Alguien que escucha sin afán, pregunta por sus historias y está presente también en los días en que la persona prefiere no hablar.

2

Una rutina que sostiene

Horarios para levantarse, comer, moverse y descansar. Un día con forma ayuda a dormir mejor y a no quedarse todo el día en la cama.

3

Actividades a su gusto

Música, fotos, cocina, plantas, lectura o juegos de mesa, escogidos según lo que a la persona le gusta y propuestos sin obligar.

4

Salidas y contacto

Caminatas cortas, una diligencia juntos, una videollamada con los nietos o una llamada a un amigo de siempre, según lo que su salud permita.

5

Acompañamiento a citas

Vamos con la persona a la cita con su médico, su psicólogo o su psiquiatra, y llevamos lo que hemos visto en casa.

6

Observar y avisar

Si notamos cambios en el sueño, el apetito, el ánimo o en lo que dice, avisamos a la familia para que lo consulte con el profesional.

Revisión clínica de Laura Bernal, enfermera jefe de Homewatch CareGivers Bogotá. Última revisión: octubre de 2026.

Esta página orienta a la familia. No reemplaza la valoración del médico tratante ni la visita de valoración en casa.

Quién cuida

Cuidadora, auxiliar o enfermera: qué hace cada una

Casi siempre una cuidadora, porque lo que más ayuda aquí es la compañía, la rutina, las actividades y el acompañamiento a citas. Si hay medicamentos que administrar o signos vitales que controlar, entra una auxiliar de enfermería. La valoración lo define.

Cuidadora

Compañía y rutina del día a día

  • Higiene, baño y vestido
  • Alimentación y preparación de comidas
  • Compañía, diligencias y citas
  • Estimulación y actividades
  • Cambios de posición y movilización básica

No administra medicamentos ni hace procedimientos de enfermería.

La tristeza no es parte de envejecer

Muchas veces el primer aviso no es una enfermedad. Es un cambio de conducta. Tu papá ya no baja a la tienda. Tu mamá deja sonar el teléfono. Come poco, duerme a deshoras y contesta con irritación a cosas que antes le daban risa. Y en la familia se repite la misma frase: es la edad.

No lo es. Envejecer trae pérdidas reales, pero la tristeza que no se va no es parte normal de hacerse mayor. En la vejez se juntan varias cosas que pesan: la muerte de la pareja o de los amigos, el fin del trabajo y del papel que se tenía en la casa, el dolor de una enfermedad que no se cura, la pérdida de independencia o un cambio de casa. También los hijos que viven lejos y las fechas especiales que terminan y dejan la casa en silencio, como pasa en enero.

A eso se suma algo que se olvida: algunos medicamentos pueden afectar el ánimo o causar confusión. Por eso cualquier cambio de conducta merece una consulta con su médico. Y si la confusión aparece de repente, de un día para otro, hay que consultarla cuanto antes.

Soledad, depresión, estrés y ansiedad

Son palabras que se usan casi como si fueran lo mismo. No lo son, aunque a menudo llegan juntas y una lleva a la otra.

Soledad

Es la falta de compañía y de contacto que la persona siente, aunque viva con alguien. Se agrava cuando cuesta moverse, cuando se han ido los amigos o cuando las visitas se vuelven escasas. Con el tiempo aumenta el riesgo de depresión y de ansiedad.

Depresión

No es un mal día ni una mala semana: la tristeza dura, y nada le devuelve el gusto. En los mayores suele confundirse con cansancio o mal genio, y por eso se detecta tarde. La diagnostica un profesional de salud mental o el médico.

Estrés y ansiedad

Aparecen con las preocupaciones por la salud, el dinero, las citas médicas o el miedo a depender de otros. Se notan en la inquietud, la preocupación constante, el mal sueño, los dolores de estómago o la dificultad para concentrarse.

Cómo acompañamos en casa

Lo que más ayuda no es un discurso para animar. Es alguien que llega a la hora acordada, se sienta al lado y se queda.

Un martes cualquiera puede verse así. La cuidadora llega, saluda por el nombre y abre las cortinas. Propone desayunar juntos y conversa de lo que salga: el partido de anoche, la receta de siempre, el vecino que se mudó. Si hoy la persona no quiere hablar, no insiste. Se queda cerca, pone la radio bajito y sigue con lo suyo.

A media mañana saca el álbum de fotos o la maceta que hay que trasplantar. Si la respuesta es no, se intenta más tarde o al día siguiente. Después del almuerzo, si el ánimo da y el cuerpo también, salen a dar la vuelta a la manzana o a la tienda de la esquina.

Nada de eso es terapia. Es un día con forma, con alguien al lado, repetido con paciencia. Algunos días se nota un cambio pequeño: pidió un tinto, se rió de algo, preguntó a qué hora vuelve la cuidadora. Otros días no. Lo que cuenta es la constancia.

Lo que hacemos y lo que no

Nuestro personal no diagnostica depresión, no hace psicoterapia y no cambia medicamentos. Eso le corresponde al profesional de salud mental y al médico tratante. Nosotros acompañamos y apoyamos el plan que ellos indiquen.

Quien está en la casa ve lo que la familia no alcanza a ver: si durmió, si comió, si hoy habló o se quedó callado. Nuestro personal está atento a lo que dice y a cómo está, y te cuenta lo que le preocupa. Al equipo lo supervisan una jefe de enfermería y dos coordinadoras.

Hay algo que no puede esperar. Si tu familiar habla de no querer vivir, de hacerse daño o de que ustedes estarían mejor sin él, tómalo en serio, aunque lo diga de pasada. Busca ayuda profesional de inmediato: su médico o el servicio de urgencias. Procura que no se quede solo mientras tanto.

Lo que puede hacer la familia

La compañía de alguien de fuera ayuda, pero no reemplaza a la familia. Algunas cosas sencillas ayudan:

  • Escuchar sin corregir. Decirle “no estés triste” no alivia; preguntarle cómo se siente y dejarlo hablar, sí.
  • Estar presente aunque no haya mucho que decir. Sentarse a su lado también cuenta.
  • Llamar o visitar con horarios que pueda esperar. Saber que el domingo vienen le da algo que anticipar.
  • Pedirle su opinión e incluirlo en los planes de la familia, para que se sienta parte y no una visita.
  • No desaparecer cuando pasan las fechas especiales: el silencio de después pesa mucho.
  • Animarlo a consultar con su médico, sin presionar ni asustar.

Y cuídate tú. Acompañar a alguien triste todos los días desgasta, y está bien pedir relevo. En apoyo al cuidador familiar te contamos cómo.

Cómo empezar

El primer paso es la valoración gratuita en casa. No tiene costo ni compromiso. Una enfermera de Homewatch, la jefe de enfermería o una de las coordinadoras, conoce a tu familiar, habla contigo sobre lo que has notado y te propone el perfil y los turnos que corresponden.

Para ese día conviene que esté el familiar que mejor lo conoce, y tener a mano la última fórmula médica, el nombre de su médico o de su psicólogo si ya lo ve alguien, y una idea de lo que a tu familiar le gusta hacer. Eso nos ayuda a proponer actividades que sí le interesen.

Los turnos son de 6, 8, 10, 12 o 24 horas, con un mínimo de tres por semana. Atendemos en Bogotá. Los valores de referencia están en la sección Precios y el detalle del servicio en cuidado del adulto mayor en casa. Si además de la tristeza notas olvidos o desorientación, mira también la página de memoria y deterioro cognitivo.

¿Notas a tu papá o a tu mamá más triste o más solo y no sabes por dónde empezar? Pide la valoración o escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Ustedes tratan la depresión?

No. Nuestro personal no diagnostica depresión ni hace psicoterapia. Eso le corresponde al médico, al psicólogo o al psiquiatra. Nosotros acompañamos en casa y apoyamos lo que el profesional indique. Si todavía no lo ha visto nadie, te sugerimos pedir la consulta.

¿Cómo sé si es tristeza o algo más serio?

Una tristeza por una pérdida o por un cambio suele dejar espacio para disfrutar algo, aunque sea poco. Cuando la tristeza dura, nada le da gusto, deja de comer, de bañarse o de cuidarse, o habla de ser una carga, hay que consultarlo con su médico. No lo atribuyas a la edad: el diagnóstico lo hace un profesional.

¿Cómo le pregunto si está pensando en hacerse daño?

Con calma, en un momento tranquilo y sin juzgar. Puedes decirle que lo notas triste, preguntarle cómo se siente y escuchar sin corregir ni discutir. Si te cuenta que ha pensado en no querer vivir o en hacerse daño, agradécele que te lo diga, no lo dejes solo y busca ayuda profesional de inmediato.

¿La cuidadora le va a hablar de su tristeza o de la depresión?

No la presiona para que hable de eso ni le da consejos de terapia. Conversa de lo que a la persona le interesa, escucha cuando quiere hablar y respeta cuando no. Lo que le preocupa lo comenta con la familia.

¿Cuántas horas de compañía necesita?

Depende de cuánto tiempo pasa sola la persona y de cómo esté. Los turnos son de 6, 8, 10, 12 o 24 horas, con un mínimo de tres por semana. Se pueden poner en las horas en que se siente más sola y crecer si hace falta. En la valoración te proponemos con qué empezar.

¿Cuánto cuesta el acompañamiento?

Depende del perfil que corresponda y de cuántas horas y turnos se necesiten. Los valores de referencia por turno están en la sección Precios. Después de la primera llamada te enviamos una cotización, y en la valoración gratuita en casa te proponemos el perfil y los turnos, sin compromiso.

Empieza por aquí

Cómo funciona la valoración gratuita en casa

1

Cuéntanos qué está pasando

Nos llamas o nos escribes por WhatsApp. Te preguntamos por tu familiar: su salud, su movilidad, su rutina y qué apoyo crees que necesita, y te enviamos una cotización.

2

Una enfermera de Homewatch visita el hogar

Sin costo y sin compromiso. La jefe de enfermería o una de las coordinadoras, con uniforme y carné, evalúa la condición de la persona y la seguridad de la casa, y conversa con la familia. Dura entre 40 minutos y una hora.

3

Recibes un plan claro

En dos a tres días hábiles te entregamos por escrito los resultados, las recomendaciones para reducir riesgos y el plan de cuidados sugerido. Con eso decides, con toda la información sobre la mesa.